¿Que tal si algún día nos vemos? o sí mejor nos encontramos en los sueños de madrugada, saber que te tengo entre mis brazos y decirte con mi piel que no quiero dejarte ir nunca, despertar con las ganas de buscarte para encontrarte todos los días, jugar a que el mañana no llegará para que cada beso tuyo sea un ultimo, frecuente, consecuente y tan apasionado, porque así te veo, te veo con ojos de amor cuyo deseo es verte respirar fuerte por mi, por mis caricias, por mis suspiro en tu espalda, en tu cuello. Te apareces de la nada y pretendes a que no sienta nada, pues has sido tu la responsable de activar esos cables que estaban sin ser estimulados, eres la causa de este efecto, efecto que me tiene pensando locuras, en cómo sería atravesar fronteras para verte, en cómo sería escribir la carta más precisa que jamás se haya hecho. No me importa sí suceda o no, me importa es que dentro de lo real prevaleces, que esta no es la común idealización que hacemos cuando nos entregamos al libre trastorno del amor, quiero saber que eres de carne y no de piedra, de seda. Te echo de menos y sonrío como un idiota, tan idiota que no me veo ni me escucho, ni veo que tanto escribo o imagino, solo actúo bajo los divinos instintos del amor, tan feraz y a veces tan feroz.
Te quiero a mi lado, te quiero sin tiempo, sin espacio, te quiero para ver que hay más allá de los cielos, del horizonte, del orgasmo que invocamos una vez que estamos, indagar un poco en nuestro romance cálido de verano y a veces y tan conveniente invierno, nos hace calentar el ambiente con el solo vernos a los ojos, batallamos con sentimiento a todo punto negativo en el ambiente, evitamos las quejas arraigadas en el entorno y procuramos que las quejas sean de placer, procuramos llorar de alegría, que las risas sean auténticas y que marquen un tacto en nuestro calendario, eso quiero, quiero tanto que me quedo corto, me quedo corto porque la vida es así, se va, corre con nosotros y ni cuenta nos damos. Hoy despiertas un nuevo sentir en mi vida, me haces sentir la vida tal cual como es, mis emociones se elevaron al punto de traerme a mi recinto con las mejor de mis determinaciones, con la intención de llevar a cabo una revolución emocional que me saque de este cuadro inhóspito, sin sentido y a veces tan doloroso. Quiero darte la mano para saludar al alma que cubres con tu cuerpo, quiero saludarla porque no pretendo despedirme nunca, que busquemos la trascendencia en los vastos caminos de nuestra existencia, y que el amor en este suelo físico solo sea una etapa para elevar nuestro sentir a los más altos estándares, enmarcados en las leyes del universo, leyes de Dios.
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