Tomaba una taza de café, esta seguía llena pero mi paciencia se
acababa, hundido en una psicosis que no hacía más que trastornar mi existencia,
mis ganas de escapar se hacían tremendas y la verdad en esos momentos el juicio
parece entrar en un caudal de drogas mal fabricadas, enfureciendo mi calma y
llevándome a donde nadie sabe a dónde va, nadie sabe de dónde viene,
sencillamente "nada" es una etiqueta que podría quedarle bien a ese
lugar al que llamamos -Calle-.
Sabía que algún día hablaría de esto pero
lo que nunca supe es ¿con quién? es divertido cuando lo miras desde mi
perspectiva, alguien que deambuló por la calle buscando no sé qué cosa,
resolver no se cual asunto pues los problemas no se pueden resolver donde la
problemática es emergente, es peligrosa, el veneno se respira y la muerte se
siente a donde quieras que la mires. El desespero era constante y es que nunca
imaginé estar en esas circunstancias, las ideas no se disparan y la creatividad
no parece tener sentido, los amigos no aparecen y es que la ayuda llegó de
donde menos la esperaba. Luego de varias puertas tocadas y muchos NO como
respuestas (los PERO cuentan como negativas) una desconocida accedió por vías
desconocidas a darme un espacio para mi confort, para aliviar toda la carga que
tenía en ese momento, mis lágrimas no se hicieron esperar pues ¿quién no se
alegraría al ver un renacer luego de la posible muerte? es que se tiene que
tocar un fondo para que el valor a lo simple se haga grande.
Hoy recuerdo con mucho cariño a esta
señora que sin conocerme me reinsertó a la sociedad, dándome sabiduría pulcra
que pudiera ayudarme a entrar en razón, mi memoria se viste en su nombre y mi
paciencia la clama con mucho fervor, hoy la tengo presente y ayer también,
mientras tenga salud mi tiempo llevará consigo su sello porque fue ella quien
me dio alas para volar de nuevo. Nadie de mi entorno sabe de ella, forma parte
de mi enigmática historia y sé que a mis hijos les dará curiosidad saber quién
fue esa mujer que salvó mi integridad de la perdición.
Cuando el hambre toca tu boca, cuando la
sed toca tu lengua, cuando la vergüenza se va de vacaciones, piensas e imaginas
todas las posibilidades para conseguir sobrevivir, piensas en como rayos hacer
aparecer algo de suerte en la superficie de nuestro camino, la desesperación
parece ser una nueva enfermedad antojada de nuestra carne y es que no le basta
con la miseria que se respira en esos lugares, el miedo, la intolerancia, no se
cree lo que se cuenta porque increíble es que hoy esté contando esta experiencia,
experiencia que no hizo más que enseñarme un poco de ese mundo que apenas
percibimos porque así nos toca, aprender de lo que no vivimos a diario para que
luego cada día recordemos que la vida es más de lo que uno cree o deja de
recordar, somos lo que somos porque así lo queremos y cada acción que hagamos o
dejemos de hacer afectará cada célula de lo que nos compone como seres humanos.
Honremos a nuestra familia a pesar de las circunstancias, honremos nuestro
nombre porque así debe ser, queramos lo mejor para nosotros para luego querer
lo mejor para el resto, hoy escribo esto con otra taza de café a mi lado y es
que recordar es vivir, bajo la memoria de nuestra historia que describe nuestra
existencia.

Taza de café, FIEL compañera...
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