Hablando de amores en plano de odio, hablando de malas versiones
de historias contadas por terceros hablando de segundos, hablando de políticas
absurdas que por más populistas que sean, siempre las verán con otras vendas
por no decir ojos, ya que eso es lo que menos tienen abiertos hoy en día. Se
acerca una tormenta eléctrica tremenda, se acerca una ola que inundará vuestra
inteligencia, matándola, hundiéndola en la miseria fluida, llena de animales
vertiginosos, ambulantes y peligrosos.
Comer el banquete que habituábamos
antes, y que poco hacemos en el presente, será una de esas dichas que
resultarían de peleas incesantes, salvajes; los seres humanos nos habríamos
convertido en alguna raza troglodita, insociable, intratable, la tolerancia ya
habría muerto cuando nuestros hijos puedan decir su primera palabrita,
acostumbrándose a las malas caras, a las malas expresiones, designando así un
patrón clave para la supervivencia misma, patrones brutales y a veces inocuo.
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