miércoles, 27 de noviembre de 2013

Una nueva Carta Abierta

Las cosas nuevas siempre han fascinado mi curiosidad, cosas nuevas que puedan mostrarme el camino a nuevas vías de transición, nuevos caminos, nuevos suelos, nuevas caras, nuevos nombres, llenar el infinito espacio del conocimiento habido en nuestra súper maquina llamada Cerebro. 

Caerse es una de las cosas que considero más importantes en las etapas evolutivas de las conductas interpersonales del ser humano, chocar con tantos obstáculos como sea posible, diferentes entre sí, aprender de ellos sin arrepentimiento, dejar que sea la vida misma la que enseñe como sobrevivir a ella.

En honor a mi descaro llegué a irme de mi aposento, de mi hogar, aventurándome en un camino de circunstancias desconocidas, dejando que mi psicosis me hablara por todos los medios, dejar que mi locura fuera la guía para lo oculto, sonreía con la música en mis oídos, sonreía con el pasar de los paisajes en la ventana de aquel bus, abrazado a mi bolso lleno de cosas, pesado, reconfortante, ya era parte de mí.

En el itinerario de mis andares, me encontré con personas aptas para el momento, convenientes, dándome paso a lo nuevo, obligado a usar la fuerza para abrir la puerta que estaba siendo tocada por las nuevas oportunidades, por las oportunidades que se dan todos los días, la creatividad estaba fluyendo tan mágicamente que la energía se hizo presente en el inagotable cielo de la imaginación.



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