Caminando por el mundo vi gente morir, vivir, fingir morir, fingir vivir, los veía con ojos de humano queriendo ser indiferente ante tales circunstancias, deseando seguir en el camino que soportaba mi jornada, desde la mañana de ese lunes en el que desperté y decidí superar a la vida para así poder superar a la muerte. De esta manera creo, considero, que la última etapa para la evolución psicosocial y espiritual de una persona está en reconocer a la muerte como un paso a transiciones de orden incógnito variable, seguro, cuyo resultado debe ser respetado, admirado. ¿Por qué no aprender de eso? ¿A qué le tememos? bueno, aunque es un poco obvio, tememos a perder a esas personas, a traspasar a un mundo de desespero; lo más curioso es que el miedo es creado por nosotros mismos, es engendrado por el descontrol de la psiquis que dirige el recinto que conocemos como "cuerpo humano".
Divagar por el universo que hay en nuestras mentes es casi igual que una nave espacial deambulando por el espacio cósmico, tan infinito, impresionante, peligroso e interesante. Si, allí estamos, en un ciclo irónico que da mucho que pensar, pensar en que las claves para conocer nuestros orígenes están en nosotros mismos, no obstante, estamos bajo una tenaz carrera de infinitos obstáculos que distraen nuestra curiosidad por el placer, placer de no hacer, de rehacer, de destruir.
Textos registrados bajo mi autoria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario