jueves, 24 de enero de 2013

Líneas

Llovía en aquel 1ero de Junio donde entrelazábamos las piernas sobre la pared, contábamos las estrellas viendo el techo, imaginábamos millones y millones de ellas, nos veíamos las caras cantando un clásico de "Incubus" banda que desapareció como los restos que yacían bajo la cama que tanto aguantó nuestros bailes salvajes. Movimos el mundo a nuestra conveniencia para recorrerlo con pocas paradas, movimos la tierra para el beneficio de nuestra siembra y movimos sentimientos parar no lastimar emociones. Alguien me pedía una historia de amor "normal", no se por que pensé en esta, si de normal solo tuvo el silencio abrumador, peligroso y vaya que interesante.

En compañía de mi noble individuo fui a la costa, miraba la arena como la piel que cubría su alma, la de ella, la acariciaba y escribía palabras a mi azar, decretando imaginariamente que sería mía hasta que la muerte nos diera otro chance para volar juntos al nuevo mundo de posibilidades; tomé fotografías de aquel recinto, reía con tan solo recordar, conocí personas en el muelle que avistaba un horizonte fascinante, no me canso de verlo la verdad, un perro en las cercanías parecía percibir el momento que estaba frente a mis ojos, sin mucho pedir se acercó regalándome compañía sin igual, lujo animal que asegura una estadía tranquila, veraz, hermosa.


Leoonardo Basulto

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