Tengo que decirlo, al final y al cabo quienes leen lo que pienso no son los astros, no son las señales cosmicas, son ustedes gente, no es tan dificil decir lo que se piensa cuando se trata de textos simples, nobles, e incluso a veces hasta ofensivos. Repecursiones, malas caras, buenos precios, malos rumores, buenos sueños, buenos encuentros o ¿re-encuentros? La vida da tantas vueltas como nosotros vueltas le damos al asunto cuando pensamos en si arriesgarnos o no. Decidir empezar de cero no es algo que siempre tomé a la ligera, puesto que el desarrollo de un proyecto lleva tiempo, tiempo de vida que no razonamos con juicio ni cordura, porque son en esos momentos donde somos zombies responsables de nuestra propia destrucción.
Rueda y rueda que voy sobre el asfalto de aquella troncal, de aquella autopista que me conducía a un particular destino, iba pensando, piensa que piensa, si dejar ese poco por tenerlo todo ¿es posible? Lo hago por amor, por amor al arte que envuelve en lazos y colores ese futuro que me he pintado como objetivo, objetivo clave que desquitará mis penas, mearé sobre ellas para abrir la puerta al paraiso que tanto me costo diseñar, concurrir, insistir y diluir en el paradisiaco mundo de mis pensamientos, donde llevo el sexo como terapia y el amor como cura para esos males que sonrien en cajas bien adornadas.
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