Para cada uno de nosotros es fácil juzgar, a veces hasta divertido, etiquetar, enajenar, a veces hasta con cierto grado de reticencia hacia personas que muy bien podrían pasar por el peor momento de sus vidas, pero con su particular sonrisa de oreja a oreja que hace creer que están bien cheveres en la vida como si nada, y la realidad es otra, es decir, no es asi. Más de una vez he visto a personas formando grupos, para imbuir sobre las demás, ideas ominosas y descabelladas sobre alguien, con el fin de quizá proyectar en alguien más, los mas oscuros aspectos de sí mismos, y en muchas oportunidades me he preguntado ¿de donde viene esta mala costumbre social?. Si bien es cierto que los estratos sociales han dado una barbara influencia en los patrones de conducta de las población, y es además importante resaltar, que la clase alta ha sentido una especie de prerrogativa, creando una sensación que a muchos nos encanta sentir, porque en una etapa de nuestra vida la hemos sentido, esa de sentirnos con poder de influir, con poder de llamar y hacer lo que nos plazca, y además de que todo aquello sea visto como algo normal, necesario, lindo, ser bebes será una de las cosas más hermosas de nuestro desarrollo, lamentablemente no nos quedan muchos recuerdos de ello.
Hoy en día pasa eso, pasa en ciudades capitalinas, ciudades con indices de economía bastante buenas, donde el poder del marketing tenga más impacto, digamos que es en esas zonas donde la imagen estereotipada de la mujer bella, el deber ser social, la perfección estética, proyecte una idea delirante a las personas de como deben llevar sus vidas. Es de saberse que las mujeres venezolanas son famosas por su extraordinaria belleza, y no por la belleza singular en una mujer, sino en la cantidad por metros cuadrados de mujeres bellas, y eso da que hablar, pero no caigamos en nacionalismos burdos porque eso para mi es caer bajo, hay que ser humilde sin soslayar que hay un mundo afuera con una cantidad enorme de características que ignoramos, porque al decir que tenemos "el mejor país del mundo", caemos en el error de argumentar algo que solo está basado en una pobre percepción del resto, asi como el mito de las cavernas de Platón, digamos que en este mito se refleja una incandescente verdad acerca de como muchas veces terminamos viendo el mundo bajo la tenebrosa sombra de la ignorancia, porque eso es lo que es, algo feo, bochornoso.
No dejaré a un lado el hecho de la crisis que padecemos los venezolanos en este mes de enero del 2016, es desesperante pero no deja de ser interesante, el hecho de como las reacciones sociales ante una problemática que empieza a despertar la razón ante un régimen que por 17 años ha controlado a las masas por medio de un discurso emocional, popular, rindiendo culto a un personaje que además sigue apareciendo como si viviese entre nosotros, y allí es donde entra una demagogia bastante trabajada que estoy seguro que será un objeto de estudio en los años venideros, y aunque en la actualidad estudio los patrones que se repiten en los discursos de dicho sector, es necesario recalcar que tanto de lado y lado, hay un discurso, que aunque tenga objetivos distintos, manejan tonos que parecen ser parecidos, me explico; hay algo muy peligroso en cuanto a las alocuciones cuando se trata de manejo de masas, y más aun cuando sabes que la población ya no hay diferenciación de clases sociales como antes, sino que hay una sustancialización de estratos sociales, donde los problemas todos lo padecen por igual, los privilegios solo caen sobre quienes tienen el poder totalitario y además manejando un riesgo que personas que padecieron el partido socialdemócrata de Alemania muy bien podría explicarnos. Los discursos peligrosos -o al menos para mi óptica- son aquellos que dirigen a la población a tener dos matices de una presunta realidad. el enemigo y a quien seguir, asi como cuando las películas de hoy en día, al protagonista se le da un motivo de venganza, de modo que cada acción que este cometa, por mas cruel que sea, esté justificado en la subliminal frase -el fin justifica los medios- y pasa, sucede mucho en la actualidad, porque lamentablemente no tenemos una educación clara en cuanto al manejo de nuestras emociones, no sabemos identificarlas y lo peor es que no sabemos que hacer con ellas, somos unos primitivos en ese aspecto y las consecuencias de ello están a la vista de todos.
Claramente por ello las reconciliaciones no son nada fáciles, porque ¿como haces con ese espectador alienado? esperando revancha, venganza, violencia, el alienado solo quiero suplir de eso que tanto se le ha envenenado, la problemática del país es más complicada de lo que pareciera ser, pero no descarto en la posibilidad de que un día la sociedad se levante de las sombras y asi muy bien representar el himno nacional de manera literal y orgullosa.
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