Comprendo que en algún momento tendrás que partir y pues te cuento que me vengo preparando para ello, y es que además te cuento esto porque sé que quizá algún día podrás leerlo, se que tus ojos no lo verán pero tu alma si, tu alma verá lo que he sentido cada vez que te veo al yo llegar a casa, cada vez al partir, al despertar y al dormir. Me alegra tu existencia porque para eso viniste, para enseñarme que hay un punto de calor dentro de nuestro frío, que nos hace ser sensibles ante el dolor de quienes poseen la mayor de las inocencia y la más hermosas de las bondades, porque aunque tu fisiología no te permita razonar, se que tu espíritu dentro de ese cuerpo peludo si. No te veo como mi mascota, de hecho te veo como una más de mi familia, me preocupo quizá hasta más que cualquier persona y es que por ti haría lo que un hombre haría por su mujer, por su madre, padre, hermano o hermana, eres el lujo que la vida me ha dado para comprender que entre humanos existe una conexión particular, pero te confieso que la nuestra es bastante distinguida.
Estando lejos te pienso más que cuando te tengo cerca, te extraño quizá, o quizá solo exagero un poco porque la verdad me haces bastante falta, hablarte y que no entiendas nada, decirte lo hermosa, inteligente y sensual que eres, y la gente se ríe cuando te hablo de ese modo, porque aunque el asunto tenga un sentido sano y no desviado, nunca descarté que eres y serás el alma que me vino acompañar en un segmento de mi disparatada existencia, para recibirme, acompañarme, para decirme mucho con esa mirada o para ladrar como si nada.
Aunque no me crean, bastante he aprendido contigo, bastante he desarrollado por tu causa, por tu color, por tu energía tan vivaz, tan hermosa que me inspira, porque a pesar de tener cierta edad, mantienes una reputación admirable, o al menos para mi. Espero que algún día leas esto y entiendas que mis palabras más que palabras, siempre fueron acciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario