Ríe
tanto como puedas, haz el amor tanto como sea posible, vuela tan alto y así
poder ver el cielo a tus pies. Enamórate una y otra vez de esa persona, escríbele
canciones tuyas, por más graciosas que sean, le harán feliz, dejad que la
sabiduría llegue a ti por medio de los errores y harás del bien una rutina
divina. Escríbele tus metas en sus labios, en su piel, haz que ella sea parte
de tu vida lo suficiente como para que ella viva feliz el resto de vuestro
tiempo. Amala en presencia y respétala en ausencia, provéele los orgasmos más cataclismicos
que jamás haya sentido, ora por ella, por ustedes, pide por la estabilidad que
tiende a perderse en esos descuidos, descuidos llenos de rabias y malas
palabras, que sea la armonía el más bello de los retos, que sea la tranquilidad
de ella el mayor de tus trofeos...
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