Gente me escribe de tantos lugares, que leen mis textos en este blog, y yo me hago tantas preguntas ¿como llegaron a mi Dulce Esquizofrenia? ¿que es lo que leen allí? es inquietante y motivante ver que personas disfrutan de las locuras que escribo, de todo ese manantial de caracteres salidos de mi como agua potable de una botella de vidrio, dura pero quebrantable. Solidifico todos los días lo que quiere resquebrajarse, lo asimilo y lo uno en todas sus partes para que sigan firme y fuerte, como mi consciencia, activa y a veces tan pasiva, una consciencia que me habla con firmeza antes mis caídas, me da la mano cuando la locura quiere salir, locura enamorada, locura insofisticada, locura que solo quiere mostrarme el espejo de hace años atrás, no lo necesito.
Loco salí de la facultad de ingeniería para empezar a estudiar psicología, tan irónica como la vida, es tomar decisiones que puedan remediar todo ese tiempo que no estuvo perdido, remediar todas esas acciones mal vistas, palabras mal dichas, reestructurar todo el complejo sagrado que llamamos Espiritu.
Entre amores y casualidades me encontré con eventualidades que me hicieron reflexionar tanto como centenares de sesiones terapéuticas, sesiones que dieron bofetadas a mi calma para alarmarla y obligarla a correr hacia el horizonte, conocer el mundo desde el tacto, observando las maravillas que esconden las fronteras, conocerlas y apreciarlas, respetar leyes internacionales, respetar mi humanidad que merece paz y algo de diversión, el mundo es joven y yo también, que el tiempo no consuma lo que me queda de vida, que la vida sea participe de que mis acciones de este presente tengan modestias repercusiones en mi futuro.

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