Tortura, un método épico donde los déspotas trazaban sus violentas ansias en las mentes, cuerpos y espíritus de otros, culpables o inocentes, hombres o animales. Hoy trasladamos nuestros pasos a espacios distintos, el suelo sigue siendo el mismo, pisado por el mundo que no tardará en desaparecer, ahorcando a la especie en una clase de limbo climático, el peso caerá tan rápido que nuestra mirada quedara en el punto donde todo se acaba y nunca se supo.
Castigo a todo aquel, aquella, que inutilice sus manos ante el presente que necesita de esa acción determinada, que podría provocar el cambio que necesitamos, nada político, que no se desvíen de punto pues el mio esta bien claro; la sociedad se embriaga cada vez mas rápido en el cáncer del ocio, que eyacula sobre la inocencia de nuestros jóvenes, dejándolos sugestionados, con sus cerebros bien lavados, estigmatizados por una etnia diabólica vestida de pulcritud, con sonrisas beatificadas.
Tortura a todo aquel, aquella, que use la hipocresía como arma de guerra, sin justificación, con un gran merecido de dolor que le provocase nada mas que la paz, el renacimiento de su conciencia, ya que, es la unión la simbología que necesitamos todos para combatir la problemática que azota nuestra libertad como seres; ya eso de ser usados como excrementos debe ser topado con nuestra voz de protesta, martirizar todos los pesimismos y caerles encima sin pudor, es tiempo de revocar lo que por derecho nos pertenece.
Paz a los restos de quienes por tortura perdieron la vida.
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