Distancias que son problemas, distancias que son bendiciones, quisiera darle una etiqueta a mi caso, pienso repetidas veces que las cosas no pasan por casualidad, pues, para muchos de nosotros no estamos aquí por azar.
Entre proverbios compartimos un comienzo, un tanto característico y típico de una bonita relación, relación que desea un estupendo desarrollo pero no se imagina nunca un final; ella cuyo encanto puso sobre mis pensamientos, danzando con el viento que sopla mi espalda una vez que me despierto por las mañanas, las poesías no les pertenece, no existen, tampoco se escribirlas. Mis deseos llevan su nombre, me incitan a una serie de eventos que me acercarían a su integridad, a su nombre, a su boca, llenarla de verdades que parecerían mentiras, no las creería de seguro, en ese caso me quedaría esperar a que el tiempo se presente ante su espíritu, con una leve charla de convencimiento, que la haga reír, que la haga confiar.
Heme aquí, ennoblecido por la bella conducta de una mujer, por la estupenda persona que sorprende mis manías con una sanidad inmensa, no hay vergüenza que reprenda, no hay pudor que valga, ya que, con amor las cosas tienen otra cara, por amor el asunto tiene otro rostro, la distancia no sera invencible en circunstancias como estas, nada es imposible dijo alguien, nada es imposible digo yo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario