Es absolutamente necesario que veamos más allá de las palabras, que al final siempre terminarán divagando en el tiempo y en el espacio. Abracemos a la verdad con nuestra mente, aferrarse a la razón eminente de que hay algo más que colores en el cielo, en que la mente no acostumbra a ser tan simple cuando se le reta, y cuando la misma se adoctrina, el marchite es casi inmediato y más si lo vemos desde planos temporales que no percibimos desde la superficie que nos sostiene. Recuerdo a aquella mujer de las sabias palabras, esa gesticularidad que de alguna manera me decía algo más que un “¡hola! ¿cómo estás?” me cautivé con solo verle y ni siquiera recuerdo sus palabras de cortesía, encontré maneras para saber porque me interesaba, la veo desde ángulos en los que no pueda imaginarme, porque si los ojos fueran la puerta a la verdad todo sería tan aburrido. No le atribuyas la responsabilidad a los sentidos para destacar argumentos válidos como para detenerte y elaborar un montón de párrafos con un sentido que al final no tendrá sino quizá algo de razón, razón que nunca será suficiente, ya que ni se necesitan 7 días para crear un universo ni un millón de años para desentrañar en la mente del hombre, cuando el termino “infinito” se quedará corto para todo aquel que piense que el vacío es lo único que hay afuera.
Que empeño del ser humano el hecho de querer exteriorizar todo ¿qué pasó con lo de adentro? o ¿es que ya no es posible de que las almas puedan proyectarse de alguna mejor forma? solo queremos ver lo que nuestros ojos nos permiten, y me he afincado con eso del aspecto visual porque es algo que transcurre a cada segundo, el poderoso instrumento que es el cerebro, no está siendo utilizado para elecciones favorables, sino que nos cautivamos con los colores, sonidos, con ese impacto superficial y tan superfluo que me hace tener tantos cuestionamientos, y entre ellos se me aparece ¿es posible enamorarnos de la mente de una persona? y hablo de la mente por no decir el cerebro que al fin y al cabo sigue siendo un aspecto orgánico del ser y ¿por qué no?. Entre memorias hemos ido destacando a nivel social lo que somos, nuestras decisiones nos han llevado a niveles de reconocimientos masivos y a veces no tanto, nos detenemos en composturas o en señales que nos hagan tomar caminos adversos o algunos muy minúsculos, nos enfocamos en el qué dirán y no en el enfoque cuya principal concepción sea la de superación personal. ¿Qué puede pasar? que nos digan que no, que no estuvo bien, o que sencillamente no nos digan nada, no es el fin del mundo y aunque así fuese pues, el mejor reconocimiento que las personas debemos tener es el sentir que pudimos hacer algo que creíamos imposible, y que si por alguna razón, la meta era conquistar a una chica, tener un título en alguna profesión, o simplemente hacer feliz a otro ser humano, eso nos dará una nueva presencia y no me refiero al aspecto físico banal, sino a ese aspecto espiritual y mental del que muchos deberíamos prescindir.
La vida es un costal de muchos misterios y si nos enganchamos en descifrarlos puede que perdamos el tiempo necesario para besar a la mujer de tus sueños, al hombre de tu vida, a la madre de tu existencia o a ese tiempo que necesita de un calor lleno de pasión y nuevas experiencias peculiares, los paradigmas romperlos para moldear unos nuevos, crear nuevas obras de arte con el sudor del amor de nuestra vida, crear nuevas posiciones sexuales, escribir libros con fotografías, destacar en conferencias lo extraordinario que deberíamos ser como personas para que lo cotidiano no deje de ser fascinante, decirle al mundo lo que hemos hecho para con nosotros, de alguna u otra manera darle a nuestra alma la capacidad de que por fin su pureza se exprese por todos los medios posibles y necesarios, darle toda la instrumentación necesaria para que por fin pueda equipararse con nuestro cuerpo y así poder lograr una nueva evolución para la especie, entender que el dinero es una vil creación de los antepasados, que las ambiciones solo deben ir enmarcadas en los procesos evolutivos cognitivos y que la trascendencia es cuestión de tiempo y decisiones.
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