martes, 8 de julio de 2014

Implicito

-Prometo nunca olvidarte- Eran las palabras que resonaban en mi mente una vez que desperté de ese sueño, aún seguía excitado por aquello, aun podía sentir ese olor característico, ese olor que no expresa otra cosa que peticiones, peticiones de placer entusiasta que solo puede ser suministrado por un deseo palpitante de sexo supremo, acompañado de un rico sentimiento, ese sentimiento que aún le llamamos "Amor". Su piel morena, su larga cabellera, radiante, amena, estimulaba mis ojos mientras que mis manos estimulaban su piel, la enamoraba con movimientos que tocaba su alma, besaba su boca con suavidad, la tentaba a más y allí la dejaba, demandando porciones extra de aquello y así nuestras miradas se cruzaban y su ropa sola se quitaba. 

Entre risas le quité el sujetador, aunado a eso no dejaba de mirarme, mirada que decía tanta cosa buena, la besé hasta olvidar que seguía allí, olvidarme de mi, olvidar que el mundo existe y que la razón de mi existencia estaba basada en hacerla feliz, sentir su respiración en sincronía con sus latidos, su pulso generaba una sensación de paz a mi espíritu. Hacíamos el amor, dos almas estaban entrelazando sus más puras esencias, la desnudez nunca había tenido tanto significado y la verdad nunca lo imaginé así. Volábamos realmente, la cama en su simbología había desaparecido, éramos la sustancia que yacía sobre ese espacio, donde el tiempo en su singularidad había dejado de existir.


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