Sinceramente no pensé que tu fallecimiento me pegaria de ésta forma, las fuerzas se me acaban rápido, aun no he superado estos obstáculos. Por muchos años me viste crecer, a veces desaparecía pero después me veias, diferente, a veces ni me reconocias, tuvimos largas conversaciones, basadas en tus historias, historias cortas pero que databan de los sesenta, setenta, etc, realmente me llenaba hablar con alguien tan longevo.
Sabia que éste día llegaría, te vi por última Vez a finales de diciembre del 2013, no podías ver pero aun así pudiste sentirme, me echaste la bendición y así fue como te despediste de mi, recuerdo haber pedido a Dios que cesara tu dolor de estar Encerrada prisionera en tu propia integridad, fuiste siempre una mujer de suprema actividad, incluso hasta a una edad en la que no debías siquiera cocinar, pero tu te rehusabas y lo recuerdo. Te fuiste 13 años y 23 días después que mi abuelo Basulto, al quien recuerdo con mucho cariño.
Vé abuela, vé, camina de nuevo, sonrie disfruta el cese absoluto de tanto sufrimiento que tuviste en tus últimos momentos, a pesar de que no estuve físicamente allí en ese momento, sabes que la noche anterior te fui a ver, mi espíritu estuvo contigo mientras te ibas, te vi descansando y ascender a ese lugar que ninguno aquí conoce. Se que nos veremos allá, no se cuando, ni me lo digas, que sea el tiempo el que organice un nuevo encuentro entre nosotros, dile a mi abuelo que me espere también, alla hablaremos de todo lo que se viene para nosotros los mortales. Bendiceme siempre Isabel.
Adios.
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