miércoles, 26 de junio de 2013

El paraíso de los desquiciados.

Ya el mal está hecho, un mal que no era necesario les diré, el paraíso de los desquisiados que tanto adoran las niñas, abrazados a sus collares de diamantes, oro, cualquier piedra preciosa producto de la explotación humana imbécil. Las vaginas inmaduras nunca se habían humedecido tanto por el deseo criminal de estos vándalos, el irrespeto ya es un fetiche cliché, tan cliché como las cursilerias novelescas de los años que nos preceden, se mantienen y nos mantienen en una burbujita espacial, brillante y tan podrida.
Faldas cortas vistiendo piernas largas, cabezas vacias pidiendo a gritos silenciosos ser llenadas de amor y sabiduría, la educación hizo pausa, pausa indefinida, dejando en manos de Dios el destino de esas criaturas en peligro moral y sexual, solo quieren bailar a la luz de manera íntima y tan provocativa, buscando aceptacion en miradas, caricias y palabras...

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