A mi me madre le di un abrazo, a mi padre le tomé la mano, a mis hermanos les lancé una sonrisa, los días ya no son iguales, las noches ya no son noches, vivo en un encierro donde debo confesar mi placer, mi satisfacción a sentirme en el resguardo de mi mundo, siento que nada puede tocarme ni hacerme daño, la ilusión que profana la violencia exterior, no quiero nada de ellos, soy feliz así.
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