sábado, 30 de marzo de 2013

Extraño, extraño.

Extraño las camas unidas en un mismo cuarto, extraño el consentimiento de cuando era niño, extraño es extrañar tanto el pasado que me facilita el acceso a ese mundo que vive en mi piel tanto como en mis pensamientos. En compañia de mi familia preservo los valores y la cordura, marginado de la normalidad que aterra mi serenidad, mi confianza a un mundo posible que parece ser parte de la lamentable excepción. Extraño sentir el regocijo del amor fraterno, sentir abrazos de apoyo, escucho canciones repetidas que parecen ser diferentes a cada reproducción, me llevan a mundos distintos en tiempos alejados de si mismos, me hacen cohibirme de cualquier coherencia, me llevan a una emocionante lluvia de palabras limpias, puras, vaya que hermoso momento.

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