Extraño las camas unidas en un mismo cuarto, extraño el consentimiento de cuando era niño, extraño es extrañar tanto el pasado que me facilita el acceso a ese mundo que vive en mi piel tanto como en mis pensamientos. En compañia de mi familia preservo los valores y la cordura, marginado de la normalidad que aterra mi serenidad, mi confianza a un mundo posible que parece ser parte de la lamentable excepción. Extraño sentir el regocijo del amor fraterno, sentir abrazos de apoyo, escucho canciones repetidas que parecen ser diferentes a cada reproducción, me llevan a mundos distintos en tiempos alejados de si mismos, me hacen cohibirme de cualquier coherencia, me llevan a una emocionante lluvia de palabras limpias, puras, vaya que hermoso momento.
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